Bruno de Madrazo
Edita las guías · define el método · verifica cada cifra
Monté Hogar Conectado porque casi todas las comparativas de domótica que encontraba en español respondían con un ranking difuso y un botón de afiliado. Yo quería lo contrario: precios reales en euros, consumo medido con datos públicos y un criterio que puedas reproducir en tu propia casa. Así que primero definí el método y las calculadoras, y las guías después.
Qué hago aquí exactamente
No soy instalador, ni electricista, ni vendo equipos —esa independencia es justo el objetivo. Lo que hago es concreto:
- Defino el método de comparación. Qué especificaciones entran en cada tabla, con qué peso se pondera una nota y sobre qué escenario tipo se calcula el coste. No tenemos laboratorio propio: cuando una medición es de un tercero —la OCU, una publicación especializada—, la citamos con su nombre en vez de dar a entender que la hicimos nosotros. No aceptamos muestras, pago ni patrocinio de fabricantes, y ninguna marca ve un artículo antes de publicarse.
- Compilo los datos. Cada cifra de consumo, tarifa o ahorro se apoya en una fuente pública —IDAE, Red Eléctrica, CNMC, INE, OCU— y en las fichas técnicas del fabricante. Si un número no se puede verificar, no entra.
- Edito cada guía. La investigación y el primer borrador se hacen con ayuda de herramientas de IA, pero cada dato se contrasta con la fuente citada y el texto se reescribe y revisa a mano antes de publicarse. La página de metodología lo detalla paso a paso.
Por qué "¿cuánto me cuesta a mí de verdad?"
Las decisiones de hogar inteligente —un termostato, una alarma, un robot aspirador— se venden con cifras de ahorro de por vida que asumen el mejor caso posible. La respuesta honesta casi siempre es "depende de tu tarifa, tu vivienda y tu uso". Por eso en Hogar Conectado las calculadoras te dejan meter tus propios números, y las guías existen para explicar los supuestos y para decir con claridad cuándo algo no compensa.